Hoy volví acá sin saber bien qué decir, sin saber bien de qué hablar. Pero vine y acá estoy: tratando de llenar renglones con palabras. Y tratando de llenar palabras con sentimientos.
Pero ¿qué sentimientos?
¿Qué siento?
¿Qué no siento?
¿Por qué siento lo que siento?
¿Por qué siento esto y no otra cosa?
¿Por qué siento?
¿Siento?
¿Todavía siento?
Supongo que vine acá para poder contarle a alguien todo lo que estuvo pasando estas semanas. No sé si podré hacerlo del todo: todavía estoy tratando de procesarlo. Creo que viví uno de los días mas tristes, movilizantes e importantes de toda mi vida.
Me acabo de tomar unos minutos para saber si estaba en condiciones siquiera de escribirlo por acá, pero no puedo. Todavía me estoy recuperando de ese Jueves 11 de Abril. Y de ese Diciembre del 2011.
Sólo les voy a dejar una foto y les voy a contar lo que pasó después.
Hace semanas que no duermo bien.
Hace semanas que no como bien. O no pruebo bocado en todo el día, o me doy atracones asquerosos en cualquier momento.
Hace semanas que sólo puedo pensar en todo lo malo que me pasa.
Hace semanas que veo bichos por todos lados y parece que nadie más lo puede ver.
Hace semanas que lo único que puedo hacer es sentarme, en silencio, y mirar un punto fijo.
Miro un punto fijo como tratando de encontrar algo. No logro entender lo que pasa a mi alrededor. No sé qué pasa, no sé cómo la gente hace para vivir en un mundo lleno de tristezas.
¿Cómo aguantan?
¿Cómo siguen?
¿Cómo hacen?
¿Cómo parece tan fácil desde afuera?
¿Acaso a mí sola me cuesta seguir de pie?
Miro un punto fijo tratando de encontrar algo. O a alguien.
A mí...o a vos.
Me cuesta situarme en espacio-tiempo. Me cuesta entender que hay un mundo y que yo estoy en él.
¿Esta soy yo?
¿Soy?
¿Por qué no siento nada?
¿Qué día es hoy?
¿En qué año estamos?
¿Quién soy?
¿Qué hago?
¿Qué estudio?
¿POR QUÉ ME SIENTO COMO SI NO EXISTIERA?
Me quiero cortar.
Me quiero quemar.
Quiero sentir dolor aunque sea.
Quiero poder llorar para apaciguar esta tristeza, pero ni eso me sale.
Quiero abrirme la piel.
Quiero abrirme la carne y ver que sale, hermosa y angelada, la sangre de mi cuerpo.
Roja. Oscura. Espesa.
Libre.
Quiero abrirle la piel con tanta violencia y bronca que no quede espacio en mi cuerpo sin ser lastimado.
Profundas.
Muchas.
Rojas.
Ardiendo.
Temblando de lo hermoso que es saber que te estás haciendo mal.
Quiero cortarme. La puta madre, necesito cortarme.
Necesito, de verdad.
Me falta el aire de sólo pensarlo.
Quiero cortarme.
Por favor, sólo necesito ver mi sangre correr.
Quiero matarme, también.
Pero, todavía, no lo merezco.
Merezco sufrir un poquito más.
Ojalá estuvieras acá para abrazarme. Como hacías en el 2013.
Como siempre me salvabas.
Ojalá estés bien.
Seguro estás trabajando, por eso elijo no molestarte: me pone feliz que hayas podido seguir con tu vida.
Ojalá todo el mundo pueda tener un mejor amigo como vos.
Y ojalá que todo el mundo nunca conozca a alguien como yo.
Amy.
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